Niños Autodidactas

El COVID llegó a nuestra vida en Marzo, y cerró las puertas de los colegios.

– ¡Qué agobio! ¿Qué hago yo con los niños en casa si tengo que trabajar? ¡Cómo les voy a ayudar con las cosas del cole si bastante tengo yo con mi trabajo! 

 -¿Pero qué les enseñan en los colegios?- si este niño no sabe hacer nada, ¡le tengo que ayudar yo en todo! 

Frases como ésta las escuché muchas veces, y hablan por sí solas. Nos hablan de la importancia de que los niños sean autodidactas. Enseñarles que el aprendizaje no se limita al ámbito escolar, sino que es un acto de desarrollo personal que deben trabajar con responsabilidad, sea donde sea, se encuentren en un centro escolar o en casa, tengan la compañía y el apoyo de un docente o no.

¿Qué habilidades necesitan nuestros niños para serlo?

  • La automotivación:Se trata de que ellos mismos se den las razones, el impulso, el  entusiasmo e interés con el que realizar una tarea.  Si nuestros hijos aprenden a motivarse por los logros, y dirigen esa energía motivacional hacia el crecimiento personal ¿hasta dónde podrían llegar?
  • La autoconfianza: Todos los niños deben sentir la sensación de ¡Yo puedo! Ellos se muestran más motivados a la hora de aprender, hacer las cosas y relacionarse con otros si confían en que son capaces de hacerlo. Confiar en los niños es el primer paso para que ellos confíen en sí mismos.
  • La autonomía: ¿cómo vamos a conseguir que nuestros hijos se sientan capaces de hacer cosas por si mismos si siempre las hacemos nosotros por ellos? Muchas veces, el afán por conseguir que todo salga bien nos lleva a hacer cosas por nuestros hijos que podrían hacer ellos. Educar es guiar, orientar al niño para que esté siempre en el camino adecuado a su capacidad.
  • El esfuerzo: tener una actitud autodidacta requiere muchísimo más esfuerzo que seguir los pasos o las pautas de los demás. Por tanto, si queremos que nuestros hijos sean autodidactas, tenemos que inculcarles la cultura del esfuerzo. Para ello es fundamental que valoremos el esfuerzo que han realizado por conseguir aquello que estén proponiéndose, más que el resultado final. Porque si valoramos el resultado y algún día fallan, dejarán de enfrentarse a retos por miedo a no superarlos y defraudarnos.
  • La ejecución: en la vida no vale sólo con tener buenos razonamientos y pensamientos. ¡Hay que pasar a la acción!  Y aprender a ser valiente y responsable de nuestras decisiones y actos. ¿Qué es lo peor que puede pasar si me equivoco, qué aprenda del error? Si enseñamos a nuestros hijos a salir del inmovilismo, a no tener miedo a equivocarse, les resultará más fácil probar. Y como ya hemos dicho, la actitud autodidacta requiere acción, proactividad, no tener miedo al fallo.

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